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2017: Un año para olvidar en el mundo de la televisión

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Que la televisión no pasa por su mejor momento no es ninguna novedad. De hecho, se trata de una de las noticias que más hemos podido escuchar en los últimos años. En Estados Unidos ya pudiemos ver hace tiempo como este medio de comunicación que antaño fue el más popular con diferencia dejaba de serlo de la mano de los denominados “cortadores de cable”, jóvenes que dejaron de pagar por los canales de televisión y que preferían acceder a los contenidos que quería ver a través de Internet. Lo cual no supuso más que una avanzadilla de lo que vendría después, pues su comportamiento se fue extendiendo a otros grupos generacionales. De hecho, los niños ya prefieren Youtube a la televisión.

Pero también es un fenómeno que se ha ido extendiendo a otras partes del mundo más allá de Estados Unidos. Aunque en Europa no existe la televisión por cable como tal, lo cierto es que, a medida que las plataformas de vídeo online se han ido consolidando, la televisión ha empezado a pasar a un segundo plano, cambiándola por nuevas formas de contenido. Lo cual ha favorecido considerablemente a plataformas como Netflix que ha visto como sus suscriptores aumentaban de forma abrumadora.

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En España, por ejemplo, aunque Telecinco ha sido la cadena más vista del año 2017, la cuota de pantalla obtenida ha sido la más baja desde el año 1992, con un 13,3%. Y, junto con las otras cadenas más populares, que son Antena 3 y La 1, no han conseguido en globalidad más que un 36% de la cuota de pantalla. Lo cual contrasta con el 72,4% del que gozaban en el año 1994.

La televisión ha dejado de ser el mejor medio para la publicidad

Com es obvio, si las audiencias bajan, los anunciantes empiezan a ver la televisión como un medio poco eficaz para publicitar sus productos y servicios. En 2017 la inversión en publicidad bajó alrededor de un 1,3% con respecto al año anterior y la época de mayor inversión, que suele ser la Navidad, no ha conseguido los datos esperados. Lo que evidencia que, tras varios años de subida, la publicidad no solamente se ha estancado en este medio, sino que además ha acabado con un resultado ligeramente negativo.

Aunque es cierto que la inestabilidad en Cataluña ha tenido mucho que ver con ello, también hay otros factores económicos y aspectos vinculados con la propia televisión que han tenido su impacto en esta situación, como son la caída de la audiencia, y la crisis en ciertos nichos demográficos como el de las amas de casa.

En los primeros 9 meses del año, las televisiones ingresaron alrededor de 1.528 millones de euros, una cifra solamente un poco más alta que la que se obtuvo al cierre del año 2016 (1.515 millones de euros). Además, cabe destacar que este aumento no ha compensado al inflación del 1,7% del país. Cifras que continúan estando muy lejos de las de los años dorados anteriores a la crisis.

Así pues, como es lógico, todos estos datos tendrán su efecto en las estrategias de las televisiones y en sus decisiones en un futuro próximo. De hecho, ya hay quienes especulan sobre la idea de que los gigantes de las televisiones privadas, Atresmedia y Mediaset, se lancen a reducir el gasto para que los beneficios no se vean lastrados por estos datos.

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