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4 Errores que pueden arruinar tu estrategia de marketing de contenidos

No cabe duda de que el marketing de contenidos se ha convertido en la estrategia más popular y más eficaz entre las marcas. En primer lugar, porque proporciona muy buenos resultados. En segundo lugar porque es una de las mejores formas de conectar directamente con los consumidores. Y, en tercer lugar, porque a los consumidores les gustan los contenidos. Por eso no es extraño que en los últimos años, las empresas hayan empezado a invertir en este tipo de estrategias para llegar a su público objetivo a través de los resultados de búsqueda orgánicos.

El problema es que muchas marcas creen que el marketing de contenidos es una varita mágica y cuando no obtienen los resultados esperados, se desilusionan. En estos casos, lo primero que debe hacerse es autocrítica para analizar qué es lo que está funcionan y qué no y cuáles son los motivos por los que la estrategia no está cumpliendo con las expectativas. Según nos dicen desde laagenciaseo.com, por experiencia, hay ciertos errores que son muy habituales y que pueden terminar por arruinar las estrategias de marketing de contenidos. Veamos cuáles son.

Contenido poco útil

Aunque es uno de los motivos más lógicos, lo cierto es que también es uno de los que más cuesta entender para los directivos de las marcas. Hay que tener en cuenta que lo que esperan las marcas y los consumidores no es lo mismo y que, incluso, entre los propios consumidores hay diferencias en función de sus circunstancias. Con lo cual, si queremos que nuestra estrategia de marketing de contenidos sea efectiva, debemos adaptarla para que lo que publiquemos sea interesante para el lector y que encaje con él. En este sentido, la personalización es un factor clave para conectar mejor con los consumidores.

El contenido no llega a donde debería

Otro error frecuente es la elección del canal en el que se publican los contenidos. No solamente importa el contenido, sino también las vías de difusión que usamos. Los consumidores están cada vez más conectados y podemos llegar a ellos a través de muchos canales distintos, pero la manera en que se usan estas vías es totalmente distinta. Cada canal sirve para algo específico. Pero también existen diferencias por grupos demográficos. Y es que no es el mismo uso que hace de Facebook un baby boomer que un millenial.

No se sabe elegir el momento adecuado

En muchos casos, la compleja burocracia de la empresa que determina qué es lo que se va a publicar es muy lenta, lo que reduce considerablemente el potencial de alcance de aquellos contenidos que funcionan de manera espontánea. Además, hay que tener en cuenta que los usuarios dedican muy poco tiempo a la lectura de los contenidos y a decidir si seguirán leyendo o no. El consumidor quiere el contenido justo en el momento que lo necesita, por lo que si no conseguimos despertar su interés, perderemos la oportunidad.

Contenido poco consistente

Antes de publicar los contenidos, debe planificarse muy bien la estrategia para saber a dónde se quiere llegar y cómo conseguirlo. De esta forma, es más sencillo caminar en una misma dirección y crear una imagen de marca sólida. Ofreciendo una experiencia similar a la que la empresa ofrece en otros terrenos.

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