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Cinco claves para no morir siendo pyme en el sector del lujo y las marcas prémium

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pymeEl pasado 12 de mayo se celebró el Día europeo de las pymes. Según la última estadística anual del Directorio Central de Empresas, en España el 99,9% de las empresas son pymes, es decir, con menos de 250 empleados. Este porcentaje supone 3.228.747 del total de 3.232.706 empresas a fecha de 2016. Del total de empresas españolas, quitando las microempresas sin asalariados (que representan el 55,4%), la mayoría son microempresas con asalariados, que suponen el 40,3%.

Entonces, no es extraño que surjan preguntas como “¿puede una pyme llegar a lo más alto?”, “¿puede ser tan conocida como una gran empresa?”, “¿puede competir con grandes empresas?”, “¿puede operar internacionalmente?”. Teniendo en cuenta que cada gran empresa fue pyme alguna vez, se puede concluir que estas preguntas pueden tener respuesta afirmativa.

Un ejemplo de ello es la empresa publicitaria Lovebite, especializada en lifestyle y marcas prémium y de lujo, que confirma que una pequeña empresa puede desenvolverse como una grande.

Según su propia experiencia, los socios de esta agencia Denise Rubin, Kirsa Plewnia y Tom O’Brien, aportan cinco claves para no morir siendo pyme en el sector del lujo y las marcas prémium:

• Saber decir “no”.

La mayoría de las pequeñas empresas, en su afán por crecer, no es capaz de escoger a un cliente y acepta todas las propuestas de colaboración, sin tener en cuenta cuestiones que aseguren el éxito por ambas partes: ni una empresa va a poder satisfacer a todo tipo de clientes de la manera apropiada; ni todos los clientes son los adecuados a largo plazo para una empresa. Por un lado, la empresa debe aceptar solo aquellos trabajos para los que puede aportar el máximo estándar de trabajo y, por otro lado, debe dejar al margen aquellos casos en los que la empresa no está segura cien por cien de que puede dar una calidad sobresaliente.

• Centrarse en una especialidad.

Se ha de tener en cuenta que no se puede ser bueno en todo, y tampoco conviene serlo. Y es que centrarse en un nicho de mercado, una vez más, conlleva tanto ventajas para la empresa como para sus clientes. Por una parte, no se puede ofrecer la máxima excelencia en aquello que no se domina al mismo nivel que el servicio estrella y que además quita tiempo a otros proyectos de llegar a lo más alto. Por otra parte, si la empresa dice que es buena en un solo sector en concreto, a sus potenciales clientes les será más fácil identificarla y hacerla con un territorio de marca como empresa.

• Acoger la diversidad y colaborar con partners y colaboradores que complementen las habilidades de las empresas.

Asimismo, es muy importante que las pequeñas empresas elijan sus recursos cuidadosamente. Se necesitan profesionales talentosos con amplia experiencia, procedentes de ambientes multiculturales variados y con experiencia en una amplia gama de disciplinas.

• Trabajar más duro y vestir diferentes sombreros.

Las pymes son a menudo más competitivas porque son ágiles y esquivan la jerarquía de las grandes, que en ocasiones son competidores más lentos. En Lovebite señalan que visten varios sombreros. Las personas creativas también son estratégicas, las de servicios al cliente son creativas, sus colaboradores de digital y social media son comerciales y sus colaboradores estratégicos son digitales. Entonces, un sistema de trabajo puede ser más fuerte gracias a la agilidad de sus personas.

• Ser seguro de sí mismo y ser valiente.

Poseer un pequeño negocio no es para débiles. No hay que tener miedo a competir con los grandes. Para lograr sus objetivos, hay que creer en sus fuerzas y su valor.

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