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Cómo una taza logró burlar la Ley Seca

Corrían los años 20 en EE.UU y la ley seca se apoderaba de todo el territorio. Sin embargo una marca de whisky se atrevió a saltarse las reglas y fue la pionera en distribuir whisky de forma clandestina.

ley secaCorrían los años 20 en EE.UU y la ley seca se apoderaba de todo el territorio. Sin embargo una marca de whisky se atrevió a saltarse las reglas y fue la pionera en distribuir whisky de forma clandestina.

Los hermanos Berry decidieron apostar por un destilado cuyo color claro con matices de “oro pálido” y de altísima calidad, fuera del gusto de los norteamericanos, creando así un nuevo estilo de whisky blended más delicado. Con este planteamiento la marca se lanza al mercado mundial usando el mítico barco Cutty Sark como emblema de poderío y distribución a todos los continentes. La imagen del barco evocaba una distinción y clase mundial que contrastaba directamente con la época de la post guerra, al igual que la depresión económica en EE.UU y la puesta en marcha de la ley seca en todo el país.  Es aquí donde nace la historia del whisky creado para un país marcado por la prohibición del consumo de alcohol.

El secretismo invade a la marca haciendo de esta, la primera en desarrollar acciones verdaderamente clandestinas para conseguir el liderazgo en el mercado estadounidense a través de los famosos “speakeasys” o locales secretos.

Ser pionero tiene su recompensa y en poco tiempo, gracias a la decisión de proveer de forma clandestina el mercado de EE.UU, se convirtió en el whisky más emblemático durante la ley seca y el más consumido en los mejores locales secretos de Nueva York. Eso sí, siempre se servía en taza para despistar a la ley y no dejar que nadie supiera qué se estaba bebiendo.

Con el paso del tiempo, la taza se convirtió en un símbolo del consumo clandestino. Una vez acabada la ley seca, en algunos locales se continuó sirviendo en tazas como elemento distintivo de la época de la prohibición y el consumo durante este periodo. A día de hoy Cutty Sark replica el servicio de whisky de manera oculta y lo hace con tazas o “mugs” al igual que en los años 20 en Nueva York.  Una forma de consumo clandestina que hace parte de la historia de la marca.

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