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Decoración de la oficina y el marketing: ¿por qué es importante?

La decoración de una oficina dice mucho de su filosofía como empresa. Desde los elementos decorativos hasta las estanterías, pasando por las sillas de escritorio y la colocación de las mesas. Cada detalle tiene que ver con la identidad de su negocio y aportará su granito de arena al ambiente laboral y a la comodidad de los empleados.

Parece que no importa como luzcan unas oficinas si no las van a visitar clientes directos. O tal vez se piense que cuando estos entran no lo tienen en cuenta. Sin embargo, hay varios motivos por los que es necesario prestarle atención a la decoración de la oficina. Uno de ellos es porque el primer planteamiento es completamente erróneo. Aunque no sean consumidores finales los que entren a las instalaciones o no sea una oficina abierta al público, cualquiera que entre se llevará una primera impresión de la empresa a través de su apariencia. Un ejemplo muy claro es el caso de las agencias de marketing, cuya labor es vender la imagen de marca de sus clientes. Su imagen propia también tiene que cuidarse y los que van a percibirlo son quienes entren en esas oficinas.

Otro motivo por el que no hay que descuidar la decoración son los propios empleados. Está fácilmente comprobado que la eficiencia y la productividad de un trabajador mejora si se encuentra en un entorno amigable, cómodo y agradable. A quienes tienen que calcular costes, pueden pensar en la decoración de la oficina como si de una inversión se tratase.

Puntos clave en la decoración de una oficina

La distribución del espacio: la forma en la que se usa el espacio es fundamental. Debe existir un equilibrio entre lo estético y lo funcional, de forma que cada área de la oficina quede agradable a la vista pero que a la vez, sea práctica y útil a quienes pasan allí su día a día. Por ejemplo, dejar áreas abiertas y despejadas, libres de mesas y sillas, da una sensación de libertad sin embargo, tampoco sirven de mucho si los puestos de trabajo se juntan demasiado o no se tiene demasiado espacio para moverse con las sillas en el escritorio.

El uso del color y los materiales: la cromoterapia es una práctica con la que se intenta influir en los estado de ánimo a través de las sensaciones que transmiten los colores. Aplicado a la decoración en los espacios de trabajo, se pueden crear ambientes con colores que relajen, que inviten a la creatividad o al buen humor. Lo mismo ocurre con la elección de los materiales en las mesas, las estanterías, las sillas, las paredes… cuanto más suaves y agradables al tacto sean, mejores sensaciones transmitirán a los empleados.

Elementos decorativos con utilidad: poner plantas porque sí o cuadros que no dicen nada pueden contrarrestar el resto de esfuerzos a la hora de crear un ambiente confortable en una oficina. A la hora de colgar un cuadro, por ejemplo, se puede consensuar la temática con los propios empleados o incluso, pedirle su creación a alguno de ellos en caso de haber diseñadores o artistas dentro de la plantilla. Hacerles partícipes no solo les motivará, además verán cada día su aportación reflejada en todo su espacio de trabajo. Otro tipo de elementos positivos son las plantas o pizarras con mensajes positivos e inspiradores.

Cuanto más cómodo sea el día a día, sin duda, mejor imagen se dará de forma externa e interna y esto, siempre se acabará reflejando en unos buenos resultados de negocio.

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