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El exceso de plástico: un problema para las empresas

bolsas de plástico

Aunqueno hicieron su aparición en nuestras vidas hasta la década de los 60, lo cierto es que en poco tiempo se convirtieron en un elemento siempre presente en nuestra vida cotidiana. Estamos hablando de las bolsas de plástico, que actualmente ha pasado a ser una de las principales preocupaciones desde el punto de vista medioambiental.

Por esta razón, no es extraño que en la última década hayan surgido numerosas medidas para frenar su aumento. En la última década se ha multiplicado por cuatro la cantidad de países que cuentan con normativas que limitan o prohíben el uso de las bolsas de plástico. Actualmente ya son más de 80.

Sin embargo, aunque se espera que así sea, todavía no está del todo claro que estás medidas estén teniendo un impacto real en el control de la contaminación de las aguas marinas. Con el añadido de que la cuestión de qué es y qué no es una bolsa aún no es fácil de resolver. Las legislaciones de los distintos países hacen que la definición de bolsa varíe de un país a otro.

Eso sí, los objetivos son claros. Por ejemplo, enel caso de la UE se busca que para el nuevo año que comienza solamente se gasten unas 90 bolsas por personal al año, lo que equivale a 46.000 millones de bolsas para toda la población del continente. De esta forma, se habría reducido a menos de la mitad con respecto al año 2016.

Las tiendas, las mayores perjudicadas

Las limitaciones establecidas para el uso de las bolsas de plástico tiene un su impacto sobre las empresas. Antes de verano, las bolsas empezaron a cobrarse en todos los establecimientos, con precios de hasta 30 céntimos. Pero el objetivo es que para el año 2020 estén totalmente prohibidas en toda Europa.

En los últimos años se ha reducido la distribución de las bolsas de plástico en España, pero los consumidores siguen considerando que se trata de un derecho y lo toman a mal cuando se les cobra por la bolsa, sobre todo en aquellos comercios en los que tradicionalmente no se había hecho. La mayoría de ellos están acostumbrados a que las bolsas se tengan que pagar en el supermercado, pero no en las tiendas de ropa, en las librerías, en las farmacias o en la carnicería.

Es más, la obligación de cobrar por las bolsas de plástico ha creado una gran preocupación entre los pequeños comercios, que todavía no saben muy bien qué es lo que deben hacer y que no quieren cobrar a sus clientes por las bolsas. Se sienten confusos ante este tipo de medidas, sobre cómo debe aplicarse y sobre cómo influirán en su relación con los clientes.

Un ejercicio de educación y reposicionamiento

Obviamente, pagar por la bolsa es algo que molesta a muchos consumidores, lo que crea ciertas tensiones. Sin embargo, los comerciantes deberán hacer un mayor esfuerzo de concienciación para convencer a sus clientes de la nueva situación y hacerles saber que la decisión no es suya.

 Encualquier caso, lo cierto es que, conforme el plástico se ha convertido en un problema para la contaminación, se han ido incrementando las medidas para frenarlo y las presiones contra las empresas. Los comercios tendrán que replantearse su packaging y reajustar cómo usan estos materiales.

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