Marketing

El neuromarketing y la necesidad de conectar emocionalmente con el cliente

En el mundo cada vez más competitivo en el que vivimos y en la era de la información en la que nos encontramos, los empresas no deben perder la oportunidad de conectar al máximo con el cliente. Ya no basta con ofrecer un determinado producto, ahora todo cuenta: el qué, el cómo, el cuándo, el dónde y el porqué. Y sobre todo, el a quién.

Los clientes han dejado ser meros entes consumidores para convertirse en expertos en aquello que quieren y/o que necesitan. Van más allá del acto de comprar, y las empresas deben tenerlo muy presente a la hora de garantizarles una experiencia de cliente satisfactoria.

Numerosos trabajos de investigación de mercados apelan a la necesidad de reforzar el vínculo empresa-clientes. En esta línea, disciplinas ajenas al marketing, como por ejemplo la psicología, pueden ser de utilidad. Es el caso de la neurociencia, cuyas técnicas aplicadas al marketing permite a las empresas conocer más a fondo la mentalidad de sus clientes y predecir su conducta. Así nace el neuromarketing.

Para el experto en neuroinnovación y uno de los referentes mundiales en el campo del neuromarketing, Jürgen Klaric, esta es una herramienta que permite a las empresas moverse a la velocidad de sus clientes y no quedarse estancado en un mercado cada vez más volátil y competitivo.

Klaric afirma además que el neuromarketing es una herramienta transformadora, que anima a las empresas a pensar diferente, a actuar diferente y a abrir un flujo de creatividad y puesta en valor de su gestión que lleva directamente a una mejor venta de un producto o servicio. Este hecho comportará, sin género de dudas, una mayor satisfacción de los clientes, algo fácilmente contrastable a través de cualquier market research.

Implementar el neuromarketing en el know-how de las empresas no es tanto una cuestión económica, como una cuestión de transformación de la manera en que se hacen las cosas. Implica cambiar la estrategia empresarial en pro de un mayor acercamiento a los usuarios y una mejora substancial de la experiencia de cliente. En definitiva, de ellos depende el sustento del negocio.

Tampoco es un motivo privativo la dimensión de las empresas para aplicar técnicas de neuromarketing. Si bien es cierto que son grandes compañías las que suelen llevarlo a cabo, las pymes no están exentas de utilizarlo en su beneficio. El neuromarketing invita a las empresas, sea cuál sea su tamaño, a generar vínculos con los clientes, apelando a su parte más emocional y ofreciéndoles una experiencia positiva.

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