Conceptos

¡Esto es Storytelling!

Todo ha cambiado, el marketing de la forma cómo lo conocíamos también. No hacemos marketing igual, ya no, hoy lo que intentamos de todas las maneras que se nos pueden ocurrir es, simple y llanamente, lograr una relación especial con nuestro cliente, con el usuario. Buscamos el engagement.

Este engagement es nuestro Santo Grial.

Las marcas ya no buscan enviar mensajes de la forma tradicional, ya no mandan los mensajes que no buscan respuesta, porque ya no sirven para sus propósitos. Ahora buscan conectar con los usuarios y provocar una respuesta activada por sus necesidades, y para ello, una de las cosas que hacen para generar esa vinculación de la que ya hemos hablado es estar más cerca de ellos, apelando a sus necesidades, a sus emociones y tratando de meternos en sus cabezas.

Buscamos que nuestros usuarios se enganchen a nosotros utilizando una experiencia de usuario que sea la leche, y tratamos de lograr que de forma inconsciente piensen en nosotros inmediatamente vinculándonos a un recuerdo, una sensación. Les contamos una historia.

This is Storytelling, guys.

Estoy segura de que has escuchado aquellas palabras de Christian Salmon para definir el Storytelling como “la máquina de fabricar historias y formatear las mentes”, pero, ¿sabemos qué implica esto? Pues ni más ni menos que crear nuevas actitudes y necesidades en el consumidor, aunque no estoy segura de lo de crear necesidades, pues ellas están ahí siempre.

¿Sabes hacer Storytelling?

Hace unos años puede que fuera necesario decirlo, pero a estas alturas no, todos sabemos que el contenido manda. Tenemos que tener una historia ganadora, que se base en temas relevantes y que de alguna forma estén plasmados con hechos que nos hayan ocurrido alguna vez, teniendo en cuenta que el usuario se tiene que sentir identificado con la historia que le contemos, sea cual sea.

Es fundamental, al igual que para cualquier post, que tenga una estructura bien definida, con un comienzo, un desarrollo y un final, una historia coherente y que tenga tintes de realidad. Esta realidad debe estar protagonizada por un personaje que sea el que el cliente identifique con él mismo y al que acompañe un compañero de aventuras con el que podamos identificarnos de igual modo.

La historia que queramos transmitir debe ser fácil de recordar, de manera que la podamos compartir con otras personas, además de reflejar la personalidad o el concepto fundamental, el valor diferenciador de la marca.

Por esto, la narración debe ser en primera persona, gracias a la cual el protagonista cuenta su propia historia, o bien en tercera, recurriendo al recurso de que sea alguien que conoció al protagonista de la historia el que cuenta su experiencia y cómo le cambió la vida.

Una vez más asistimos a la importancia de crear un buen contenido para conseguir un fin, para llegar a un cliente, para engancharlo mediante su cerebro y su emoción, para vincularlo a nosotros.

No admite preguntas. Una buena historia es fundamental, y el tiempo lo ha demostrado.

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