Marketing

Historias heroicas: un filón para la publicidad

Uno de los formatos que más se han repetido en la publicidad de las últimas décadas son las historias heroicas. Uno de los clásicos del marketing que  no llega a desaparecer por mucho que haya cambiado el mercado publicitario o que se haya adaptado a los cambios sociales, a los nuevos tiempos o a los ajustes de los intereses y preocupaciones de los consumidores. Todos los hemos visto alguna vez y es posible que nos hayamos emocionado por lo que cuentan.

Un formato publicitario que no se centra en la marca en cuestión, sino en la persona que cuenta una historia de superación o cómo llegó hasta lo más alto. Y, por lo general, suele ser una persona famosa que todos conocemos. En ellos la narración se enfatiza con imágenes y música que ayudan a generar sensaciones y emociones hasta llegar a su punto álgido al final, recordándonos que lo que tenemos delante es, pese a todo, publicidad. Siendo un formato bastante habitual entre marcas relacionadas con el mundo del deporte.

Pero, ¿por qué a pesar de ser un formato que no es para nada novedoso, los anuncios de historias heroicas siguen teniendo tanto tirón y siempre funcionan para conectar con el gran público. Historias de superación es las que alguien intenta hacer algo y lo consigue.

Las marcas no solamente recurren a ellos porque es un formato que ha demostrado ser muy efectivo, sino también porque consiguen conectar con los consumidores porque la marca nos es más que un invitado secundario en la historia. La historia del héroe y de la heroína es un elemento universal que el consumidor ya sabe cómo va a desarrollarse. Así pues, de una manera interesante, la marca juega un papel secundario en estas historias, sirviendo solamente de apoyo al héroe para alcanzar su objetivo. A veces, incluso, no es más que un mero narrador.

A las marcas les funcionan este tipo de anuncios porque tienen un efecto directo en los espectadores, tanto a nivel racional como emocional. Llevan al consumidor a vivir emociones fuertes de placer o de alivio. Pero además, a esto se suma que la propia estructura de la historia hace que el espectador piense en él mismo. Los espectadores se sienten identificados con la historia, sintiéndose representados y retratados para ir más allá para poder vivir su historia heroica. Con lo cual, son anuncios que actúan como una especie de llamada directa y que conectan con el consumidor.

Por su parte, la marca se ve potenciada por los valores que transmite el anuncio. Normalmente suelen ser valores como la resistencia o la empatía, relacionados con una visión positiva o con cierto altruismo. Así pues, por mucho que se asocien con el protagonista de la historia, a nivel subconsciente se procesan como relacionados también con la marca. De esta forma, el consumidor refuerza su relación con la marca sin darse cuenta, a la que sienten más fuertemente.

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