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La confianza, elemento fundamental para marcas y profesionales.

No sé si os pasa a vosotros, pero yo no le cuento a cualquiera aspectos personales de mi, a no ser que confíe plenamente en esa persona. Cuando tengo una necesidad, acudo siempre a profesionales o a marcas que sé que se van a preocupar por mi de verdad, ofreciéndome soluciones a mis problemas.

Pues te digo una cosa. Igual que me pasa a mi le pasa a la gran mayoría de los usuarios- clientes- consumidores, no me importa demasiado cómo los prefieras llamar.

Nuestra obligación como profesionales es dar esa confianza, hacer que la persona que está trabajando contigo, repito, ya seas marca o profesional, sepa que está en las mejores manos y que los dos sois uno solo.

Una de las formas de ofrecer confianza es demostrar que eres un profesional bien formado, que te has tomado la molestia de estudiar y financiar un master que te capacita para ofrecer los servicios que ofreces.

¿Y cómo lo demuestras? No solamente haciendo un trabajo excepcional, sino mostrando que estás ahí para lo que tu cliente necesita.

Si eres una marca y quieres ofrecer a tu cliente esa necesidad, el principio elemental sigue siendo el mismo que en el caso de profesionales: necesitas crear una relación entre el cliente y tú, demostrar que detrás del logo hay personas que se preocupan por hacer todo lo posible por ti y, por supuesto, por hacer su trabajo de una manera excelente.

A veces no es necesario disponer de una oficina para crear confianza en un usuario, pero en otros casos, como por ejemplo, en el caso de un bufete de abogados o un servicio en el que se requiera el trato directo con una persona, y por directo me refiero a cara a cara, sí que es recomendable afrontar el gasto que supone alquilar una oficina, pues el cliente que vaya a verte se va a sentir más tranquilo, más confiado. Esto puede ser un problema para muchas empresas que empiezan su andadura y para autónomos, pues en ocasiones, no disponen de esa cantidad de dinero rápido, pero el gasto merece la pena.

Pero más allá de lo físico, la confianza se gana ofreciendo una imagen fuerte y coherente, donde es necesario demostrar a los potenciales clientes y a los que ya lo son que no se trata de lo que dices que haces, sino de lo que haces y de cómo lo haces.  Y es que la honestidad es imprescindible para que alguien pueda confiarte su marca, ya sea o no personal.

Se trata de un todo, una imagen, una voz, un mensaje, un estilo, tu forma de relacionarte con tu cliente y con los clientes de los clientes, todo ello de la forma más profesional y sincera posible. Piensa que los usuarios quieren pensar que si tienen un problema te vas a preocupar por solucionárselo de la mejor y más rápida manera posible. Y tienes que hacerlo.

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