Marketing

La humildad aplicada a la estrategia de marketing

Las marcas que mayores beneficios obtienen no son las que se atribuyen méritos sino las que se los quitan. Esto se debe a la manera de la que funciona la mente humana. Los complejos procesos psicológicos hacen que las marcas deban comportarse como personas.

Seguimos muy de cerca el comportamiento que tienen las marcas y, como consecuencia, atribuimos a las mismas cualidades humanas. Además, solemos comparar el comportamiento de una marca con el de sus competidores más cercanos. De esta manera establecemos una jerarquía en la que saldrá beneficiado aquel que se sitúe en la mejor posición.

Las marcas deben ser humildes y centrarse en la objetividad, a veces acompañada de emotividad. En ningún caso buscarán atribuirse méritos que no les pertenecen o recurrirán al descrédito.

Todo empresario debe conocer muy de cerca los procesos psicológicos básicos para poder comprender el modo en el que los individuos construyen la imagen de las marcas. Esto ayudará a que se optimicen los resultados, utilizando estrategias muy cercanas e innovadoras.

Si a esto añadimos las conclusiones obtenidas gracias a las investigaciones del neuromarketing, podremos multiplicar los beneficios y afianzar tanto nuestra identidad como nuestra imagen.

Sin embargo, cabe destacar que ser humilde no significa pasar desapercibido. Significa aprovechar las situaciones para obtener beneficios, aplicando las tácticas a los momentos adecuados, con el fin de cumplir los objetivos previamente establecidos.

Una marca ejemplar debe ser sobre todo humilde, sincera, emotiva, creativa, divertida y cercana; definiendo de este modo su propia personalidad.

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