Marketing

La reputación: la mayor preocupación de las marcas

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Aunque la lista de elementos que más prepcupan a las marcas es muy extensa y variada, en lo que respecta a estrategias de marketing y comunicación hay determinadas cuestiones que destacan por encima del resto. Son aquellos que atañen a varios elementos de la empresa al mismo tiempo y que influyen en la posición de la marca dentro del mercado. Uno de los más importantes es la reputación y la imagen que de ellas perciben los consumidores, incluso por encima del liderazgo, la financiación y la visión. Y no sólo porque la consideran como un factor clave para sus beneficios, sino también porque consideran que, según la tendencia que está tomando el mercado, podría estar viéndose amenazada.

Hay que tener en cuenta que la reputación tiene un impacto directo sobre los resultados de las marcas. Y es aquellas que no consiguen destacar y que se encuentran en una posición ecrcana a la media solamente consiguen que sus productos sean comprados en un 23% de los casos. Si la reputación mejora por encima de la media, las decisiones de compra también lo hacen. Ocho de cada diez consumidores admite que compra en un negocio cuando la reputación es excelente. Lo que no significa que estén a salvo de problemas, ya que en cualquier momento pueden encontrarse con problemas de reputación que pueden afectar a sus ventas.

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Cómo puede la reputación dañar una marca

Desde siempre ha habido determinados elementos que han sido vistos con temor por su capacidad para arruinar una marca. Por ejemplo, las malas decisiones o estrategias que no encajaran muy bien con el público. Una de las cuestiones que tradicionalmente más ha afectado a las empresas en este sentido ha sido la política de recursos humanos, lo que ha sido motivo de muy malas críticas en numerosas ocasiones, afectando a la imagen de la empresa. Con lo cual, hasta el momento las empresas debían “portarse bien” para evitar riesgos.

Sin embargo, en la actualidad, la reputación no solamente está unida a las acciones y al comportamiento de la empresa, sino que ahora existen otros riesgos a los que las marcas deben enfrentarse. Por ejemplo, las redes sociales, donde los problemas de reputación crecen más rápido y son mucho más visibles. Además, el hecho de tener que comunicar de una manera más rápida y dinámica ha hecho que sea mucho más fácil cometer errores que puedan dañar la reputación de la empresa.

Y, por si esto fuera poco, Internet ha abierto la puerta a otros problemas como son las acciones de cibercriminales que, aunque no son tan agresivos, pueden perjudicar la imagen de la marca. Es precisamente lo que ha sucedido con la publicidad programática. Si las empresas no controlan bien los lugares en los que se muestran sus anuncios, pueden terminar dando una imagen muy negativa a sus consumidores.

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