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Las nuevas generaciones como motor indiscutible para el futuro

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El 12 de agosto ha sido declarado por las Naciones Unidas como el Día Internacional de la Juventud , conmemoración que busca posicionar a las nuevas generaciones como motor indiscutible para el futuro de nuestra sociedad y economía.

“El compromiso y la participación de los jóvenes es esencial para lograr el desarrollo humano sostenible. Sin embargo, a menudo las oportunidades para los jóvenes de participar política, económica y socialmente son pocas o inexistentes. La participación cívica de la juventud, un objetivo principal del Plan de Acción de las Naciones Unidas para todo el sistema sobre la Juventud (Youth-SWAP), busca promover la efectiva participación ciudadana de los jóvenes en todos los niveles”. (ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS, 2015)

Esta reflexión refleja las dificultades que los jóvenes están encontrando para desarrollarse personal y profesionalmente, a todos los niveles. Por un lado, es muy difícil encontrar un empleo relacionado con la formación, y por otro, existen muchos obstáculos que no le dejan independizarse del hogar paterno, formar una familia, etc. Dificultades que pueden verse aún más acentuados si el joven, además, tiene un certificado de discapacidad.

nuevas generaciones“Los jóvenes con discapacidad encuentran barreras adicionales en su búsqueda de empleo, en forma de anacrónicos prejuicios y estereotipos que siguen asociando la discapacidad con escasa productividad, dependencia o costes para las empresas. En pleno siglo XXI es hora de erradicar estos estigmas, no sólo por una importantísima cuestión de ética o justicia social, sino porque nuestra economía les necesita para salir adelante. En una sociedad en máximos históricos de envejecimiento, hay que promover la participación de los jóvenes con discapacidad en el mercado laboral y apostar por la erradicación de todas las etiquetas que siguen limitando su talento. Lo contrario, no sólo refuerza el estigma, sino que perjudica a la economía en su conjunto”, señala Francisco Mesonero, Director General de la Fundación Adecco.

Dicha Fundación encuestó a 800 jóvenes con certificado de discapacidad  para profundizar en diferentes cuestiones relacionadas con el empleo, de los cuales 100 son de Cataluña. Como indican los datos del estudio, el 60% de los jóvenes con discapacidad se siente doblemente discriminado en su acceso al empleo.                                 

Según el sondeo, la participación de los jóvenes con discapacidad en el mercado laboral es inferior a la de sus coetáneos. En concreto, solo el  28% de los menores de 25 años es activo, frente al 37% de media general. En otras palabras, el 72% de los jóvenes con discapacidad en edad laboral no tiene empleo ni lo busca.  Si bien la razón, en algunos casos, está justificada porque aún se encuentran estudiando, en otros muchos viene dada por elementos como la sobreprotección familiar, que frena el acceso a la formación y al mercado laboral de los jóvenes con discapacidad, así como el desconocimiento y la falta de recursos a la hora de afrontar la búsqueda de empleo; es decir, dudas sobre el tipo de trabajo al que optar, temor, etc.

Esta desigualdad también se hace patente en la tasa de paro: un 68% de los jóvenes  con discapacidad está desempleado, frente al 46% de los que no la tienen.

En cuanto a la formación, los jóvenes con discapacidad tienen menor acceso a la formación. Según el estudio, sólo el 8,2% de ellos es universitario, frente al 17,2% de media general. El inferior nivel formativo de estos jóvenes se convierte en una desventaja para que accedan al mercado laboral en igualdad de condiciones.

Todo ello lleva a que el paro entre los jóvenes con discapacidad pueda cronificarse: 6 de cada 10 es desempleado de larga duración frente al 41% del resto de los jóvenes.

Al preguntar a los 100 encuestados catalanes por su percepción de la discapacidad en las empresas, es significativo cómo la mayoría opina que esta discapacidad no está normalizada en las mismas. Así, 6 de cada 10 se siente doblemente discriminado en su acceso al empleo. (por ser joven y tener discapacidad). Frente a ellos, un 28% no considera que su discapacidad sea un factor influyente a la hora de acceder al empleo, seguidos de un 12% que considera que la discapacidad es, incluso, un valor añadido.

Esta discriminación se hace notable, sobre todo, en el acceso a un primer empleo. Según algunas respuestas de los encuestados: “les cuesta darnos una primera oportunidad, las empresas siguen teniendo mucho miedo y prefieren no arriesgarse”, “pesan más la dudas sobre lo que no podremos hacer que los beneficios económicos que recibirán por contratarnos”.  Deberían fijarse en nuestras capacidades y no en nuestras limitaciones”, “no tener experiencia pero tener certificado de discapacidad es una mala combinación, te cierra muchas puertas y supone una desventaja para competir con otras personas de nuestra edad”.

En este sentido, un 86% de los encuestados reclama más apoyos para que los jóvenes con discapacidad puedan acceder a un primer empleo: más orientación laboral, asesoramiento e incentivos para las empresas o una mayor formación en discapacidad a la sociedad.

“El primer paso para terminar con la discriminación es normalizar la discapacidad en el seno de la sociedad y de las empresas, ofreciendo una versión renovada de la misma y demostrando que el talento y las competencias no se anulan por un grado de discapacidad, sino que muy al contrario, pueden verse reforzados por la motivación, el afán de superación o la orientación a resultados. Tenemos que dejar de valorarles como colectivos o minorías y empezar a verles como personas individuales. Cada persona es distinta y generalizar y etiquetar supone una discriminación inadmisible”, explica Mesonero.

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