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Millones de puestos de trabajo en juego

“La gestión de bienes y servicios culturales aún no se ha desarrollado en el ‘Tratado de Libre Comercio entre Europa y Estados Unidos’ (TTIP), aunque eso no quiere decir que no se haga o deba hacerse; están en juego millones de puestos de trabajo además de la identidad y diversidad cultural europeas”. Enrique Gómez Piñeiro, director general de SGAE, arrancó con estas duras palabras su ponencia durante la jornada “Los nuevos negocios de los Derechos de Propiedad Intelectual: su protección en Europa y EE.UU”, un encuentro organizado por el Observatorio de la Internacional de la Propiedad Intelectual, con la colaboración de Cinco Días, que ha reunido esta mañana en ESADE Madrid a más de veinte expertos en la materia. Para Piñeiro, dicho acuerdo “es una oportunidad única, pero es necesario establecer unas líneas rojas que protejan nuestra industria cultural, especialmente a las pequeñas y medianas empresas locales, tal y como reconoce la UNESCO”.

En esta misma línea Antonio María Ávila, director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España, insiste en que “estas negociaciones son políticas, no económicas” y duda que “los negociadores europeos tengan claras las prioridades en materia cultural”. “Esta industria supone el 3,6% del PIB en España; el 6%, en Gran Bretaña y el 10%, en EE.UU, con lo que está claro quién va a intentar superponerse”, advierte mientras recalca que “nuestro país debería tener principal interés en que hubiera especialistas en materia cultural en las negociaciones debido a que sus contenidos, al ser en español, son los que más penetración pueden tener en el Nuevo Continente”.

Identidad vs libre mercado

José Manuel Gómez Bravo, presidente del Observatorio Internacional de Propiedad Intelectual y director de Propiedad Intelectual del Grupo Prisa, también ve en el TTIP una oportunidad pero advierte que, para sacarle partido “debemos tener a la Propiedad Intelectual en nuestra propia agenda” y defender al origen y al destino, no sólo al intermediario, algo que “sí tienen claro en Estados Unidos”. “Necesitamos una pedagogía en el tema; nuestra propiedad intelectual es un valor estratégico para nuestra economía y es básica para crear país”.

“En nuestra opinión hay apartados que no deberían entrar en la negociación del TTIP”, reconoce en este sentido Jean-François Collin, ministro consejero para Asuntos Económicos de la Embajada de Francia ya que, en su opinión, “cada país tiene que perseguir la libertad de unos contenidos que lo definan” frente a un mundo cada vez más globalizado”. Una globalización que también preocupa, aunque desde otro ángulo, a Anton Smith, consejero de Economía de la Embajada de Estados Unidos, para quien “la propiedad intelectual es una ventaja competitiva que debe plegarse a las normas del libre mercado, siempre y cuando se garantice la protección frente a la copia. Como por ejemplo está pasando ahora en China”.

Infractores y piratas

Mario Sol, director del Master en Propiedad Intelectual y Nuevas Tecnologías de ESADE insistió durante la clausura de la jornada en este último matiz: “La propiedad intelectual se ha basado siempre en el equilibrio entre creadores, usuarios, productores y distribuidores en los que ninguno tiene más derecho que los otros. Los que no los tienen y a esos son contra los que hay que luchar son contra los infractores”. A modo de conclusión, Sol reconoció que el problema de la piratería de contenidos ha conseguido que, en la negociación de los derechos de propiedad intelectual en el TTIP, “se busquen medidas de protección preventivas, más que proactivas, como debería haber ocurrido”.

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