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Nueva tecnología para automatizar documentos legales

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Nueva tecnologíaActualmente, en el mundo existen 8.400 millones de dispositivos inteligentes: vehículos, móviles, servicios. Se han automatizado procesos, eventos, empresas, industria, e incluso personas. Sin embargo, ¿qué pasa con los documentos legales de todas estas operaciones?

Respecto a esto, el Grupo Zemsania ha creado la tecnología Smartcontract, que forma parte del Legal 4.0, y que tiene como objetivo dotar a las máquinas de capacidad de decisión dependiendo de las cláusulas de los documentos legales de los que dependan. De esa forma, se podrán automatizar eventos y agilizar una gran cantidad de procesos legales.

En palabras de Mario Velando, Consultor en Smartcontract del grupo tecnológico español: “Los contratos inteligentes cambiarán nuestra forma de relacionarnos con el entorno ya que dotarán a las máquinas de una gran capacidad de decisión en nuestro día a día”. Por ejemplo, gracias a este tipo de tecnología, las barreras inteligentes no permitirán el paso a zonas residenciales a los vehículos con mercancías peligrosas si no tienen al día los seguros correspondientes.

Otra de las posibles utilidades de Smartcontract está en la automatización de la documentación legal, por ejemplo, en relación al Estado. Velando asegura: “Si contásemos con una tecnología como esta, el embudo que sufren muchas administraciones públicas quedaría resuelto”, y añade: “El Smartcontract regulará la capacidad de decisión legal de todos y cada uno de ellos y, gracias a su proceso de digitalización, dotará a las máquinas poder de decisión legal y en tiempo real”.

La nueva tecnología posibilita a un documento estático poder de reacción y de diálogo con otros documentos. Es idóneo para gestionar y procesar acciones relativas a lo que se ha contratado o indicado en ese documento, como por ejemplo, cláusulas o indicaciones. Gracias a esa capacidad de decisión, el nuevo programa podrá autorizar y/o paralizar según el orden de las cláusulas que se han suscrito.

El proceso de digitalización de la tecnología consiste en la incrustación de marcas digitales o binarias, llamadas metadatos, en los documentos físicos. Esos metadatos protegen el texto de modificaciones por parte de terceros. Es decir, los contratos están criptosecurizados y se transmiten mediante tecnología Blockchain. La visibilidad de la trazabilidad de los mismos, en cambio, se realizaría mediante la tecnología de Skin DXP.

Los usos más habituales están relacionados con la autorización y verificación de acciones que dependan de cláusulas. Cuando Smartcontract detecte que la acción que una cláusula de un documento legal esté completada, dará paso de forma automática a la siguiente. Hay que tener en cuenta que ese proceso no estará regido por el tiempo, sino por la acción.

En palabras de Mario Velando, cualquier empresa que comparta procesos conjuntos puede beneficiarse de la tecnología Smartcontract. “Hay que tener en cuenta que el diálogo entre documentos se establece cuando una empresa necesita de la presencia de un tercero para llevar a cabo el servicio contratado durante el periodo de validez del mismo. Por eso, todas las empresas que dependen de terceras compañías para cumplir con el documento estarán interesadas”.

Hoy en día se habla mucho de los contratos inteligentes pero no existe todavía la tecnología que los haga posibles. En cambio, Skin DXP sí que ha desarrollado un software que hace posible la aparición de microreglas en las que se definen eventos del contrato que pueden ser automatizables. En base a cada hito especificado en el contrato se producen una serie de eventos en la realidad.

Además, existen muchos quebraderos de cabeza a la hora de proteger los datos correspondientes a cada una de las partes que forman un contrato (peritos, aseguradoras, proveedores, particulares…). No es lógico que un proveedor acceda a toda la información de un cliente, cuando en realidad sólo debe ocuparse de temas muy concretos del mismo. Los Smartcontract solucionan este problema, ya que sólo muestra a cada parte las cláusulas relacionadas con su obligación en el contrato. Con lo cual, los datos están protegidos desde el principio. Velando asevera: “Los datos no son públicos ya que están custodiados por un tercero de confianza, que es una entidad que asegura la confidencialidad y que custodia la información entre ambas partes”.

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