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¿Por qué nos creemos las noticias falsas y bulos sobre las marcas?

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No cabe duda de que Internet ha hecho que la información circule más rápido que nunca, lo que ha hecho que las medias verdades, las manipulaciones y las mentiras se difundan a un ritmo mucho más rápido que antes. No es un contenido que haya llegado con Internet, pero sí ha hecho que su ciclo de vida se haya acelerado y ampliado. Cada vez se difunden más rápido y llegan a más gente. Un fenómeno del que las marcas y empresas son una de las víctimas principales, ya que salen perjudicadas de manera evidente.

Pero, más allá de que este tipo de mensajes existan y circulen cada vez más rápido, las cuestión que nos planteamos es: ¿Qué hace que la gente se crea estas noticias falsas y bulos sobre las marcas y que las compartan? ¿Por qué esta información consigue posicionarse de manera tan destacada en los muros de nuestras redes sociales?

La respuesta puede ser explicada por la neurociencia. Un reciente estudio llevado a cabo por la Universidad de Indiana  ha analizado precisamente este tipo de cuestiones y sus conclusiones revelan que existen determinados sesgos en distintos puntos que hacen que este tipo de contenidos sean incluso más eficaces que los de verdad y por qué se las cree nuestro cerebro.

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Una de las primeras cosas que debemos tener en cuenta es que existe un sesgo cognitivo en nuestro cerebro que juega a favor de estas noticias falsas. Nuestro cerebro es incapaz de procesar toda la información que gestionamos en nuestro día a día, no puede almacenarla toda. Por esta razón, un exceso de información puede saturar y desbordar a nuestro cerebro. Así pues, a través de la evolución humana, nuestro cerebro ha aprendido a prestar atención a pocas cosas de todas las que recibe a diario y que, en medio de las noticias y piezas informativas de Internet, solamente se quede con unas pocas.

Nuestro cerebro conecta con las connotaciones emocionales de los titulares. No hablamos solamente de que el titular nos impacte, sino de establecer la calidad de quién ha escrito la noticia. El cerebro toma atajos para elegir de qué hablar y estos atajos favorecern a estas noticias y contenidos de difusión rápida.

No obstante, no debemos culpar solamente a nuestro cerebro, sino que la propia sociedad también influye en que nos creamos este tipo de noticias. Normalmente escogemos a un tipo de amigos con los que tenemos pensamientos en común, lo que hace que solamos recibir el mismo tipo de información. Internet y las redes sociales han creado una situación de eco más compleja, creando cámaras de eco y ampliando la sensación de enfrentamiento entre unos y otros, funcionando como una suerte de reconfirmación de lo que pensamos, garantizando que lo que creemos es correcto.

Pero además, por otro lado, Internet también juega un importante papel dentro de esta ecuación. Los algoritmos que determinan lo que ven los suaurios en Internet y en las redes sociales hacen que los sesgos tanto sociales como cognitivos se refuercen. Eligiendo aquello que el usuario quiere ver y personalizando la experiencial lo que multiplica este efecto. La información se vuelve mucho más homogénea y la idea de que ese contenido es real se potencia.

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