Marketing

¿Qué es el efecto Bandwagon y por qué terminas comprando cosas que nunca creías que comprarías?

efecto bandwagon

Seguro que alguna vez te ha pasado aunque solamente haya sido en tu infancia, desear comprar algo con mucha intensidad solamente porque lo tenían tus amigos o hacer algo únicamente porque otros lo estaban haciendo. Es entonces cuando tus padres seguramente te decían: “Si tus amigos se tiran por un barranco, ¿tú también lo harías?”.

Este comportamiento infantil que muchas veces terminaba causándonos una gran frustración por no conseguir lo que queríamos, realmente está relacionado con un proceso de neuromarketing. De hecho uno de los más populares dentro de las listas de elementos de neuromarketing que pueden aplicarse para conseguir mejores resultados de ventas.

Se conoce como “efecto Bandwagon”, o dicho en cristiano, “efecto arrastre”. Cuando una empresa consigue crear la percepción de que todo el mundo está consumiendo un determinado producto, los consumidores se sienten mucho más interesados en adquirirlo. De pequeños, esto hacía que no parásemos de molestar a nuestros padres hasta que lo conseguíamos. Y de mayores, que el producto sea el ganador en un proceso de compra.

efecto bandwagon

Pero, ¿por qué ocurre esto? El motivo que nos lleva a querer un determinado producto o servicio porque “todo el mundo lo tiene” tiene mucho que ver con la percepción que este tipo de productos generan. Nuestro cerebro nos hace pensar que si todo el mundo lo está comprando o consumiendo es porque es una decisión acertada, lo que nos da cierta seguridad.

Esta es la razón, por ejemplo, de que también nos pongamos unos pantalones u otros en función de la moda de cada temporada aunque jamás se te hubiera ocurrido llevarlos el año anterior. Y es que solamente aceptamos este tipo de productos cuando pensamos que todo el mundo los va a llevar.

Tal es el poder del “efecto Bandwagon” que muchas veces va en contra incluso de nuestras propias creencias. Un buen ejemplo de ello es la primera vez que se puso en práctica. Fue durante una campaña electoral a finales del siglo XIX en Estados Unidos. Se logró que todo el mundo pensara que se iba a votar a un determinado candidato y lo cierto es que funcionó.

Y si nos centramos en ejemplos del sector del marketing, no tenemos que irnos muy lejos para verlo. Es el caso de la canción de “Despacito”, que todo el mundo terminó escuchando, incluso aquellos que juraron que nunca lo harían. Esto evidencia que, cuando todo el mundo está conectando con algo, nos terminamos convenciendo de que es bueno o, al menos, aceptable.

Peor este efecto también es el responsable de que las redes sociales se hayan convertido en canales con un gran poder de influencia para el consumo, haciendo visibles las decisiones de compra de la masa y creando una especia de presión de grupo.

Algo que obviamente puede impulsarse, como ocurre con todo. Una marca puede crear la percepción generalizada de que algo está de moda o de que es el momento perfecto para consumirlo, aunque en realidad no exista una masa de consumidores que quieran hacerlo. Para lo cual se recurre a campañas en los medios que hagan parecer que todo el mundo está hablando de lo mismo o a través de sloganes como “la película que todo el mundo ha visto ya”.

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