Marketing

Renovarse o morir: la transformación de McDonalds

Aunque muchas de las marcas actuales son empresas consolidadas con más de medio siglo, el cambio de milenio llegó cargado de cambios en los hábitos de consumo, lo que ha pillado a muchas de ellas por sorpresa. Los compradores actuales son mucho más exigentes y presentan nuevas necesidades que esperan que las marcas satisfagan, por lo que a estas empresas líderes, por muy veteranas que sean, no les queda más remedio que adaptarse a ello o terminar sumiéndose en una larga agonía.

Algo que no resulta nada sencillo, tanto porque lo primero es darse cuenta de la necesidad de cambiar como por el hecho de que muchas veces estos cambios les exigen transformar algunos de los pilares que forman parte de la esencia de la marca desde el principio, lo que les han hecho llegar a ser lo que son.


McDonalds

Uno de los mejores ejemplos de esto lo vemos en MacDonalds, la empresa de fast food que durante décadas ha sido el referente del sector. Un producto enfocado a las familias que ofrece una carta de productos muy concreta y unos precios muy económicos. Con unas pautas de venta muy claras y con muchísimo packaging.

Sin embargo, los nuevos tipos de consumidores y sus hábitos de compra parecen haberse convertido en una gran amenaza para la supervivencia de la marca que no consigue conectar con los niños ni con los milenials. La cuestión no es que los jóvenes hayan dejado de consumir comida rápida, sino que han dejado de hacerlo en MacDonalds. Ahora buscan comida rápida que además de ser más sana, sea diferente. Es decir, si quieren comer hamburguesas, prefieren cadenas que ofrecen hamburguesas gourmets.

Por su parte, los niños, que han estado expuestos a distintos sabores y comidas desde su infancia hace que ahora estén abiertos a sabores más complejos que van más allá del Happy Meal, lo que no sucedía antes. A lo que se suma que sus padres quieren darles comidas más sanas.

Por esta razón, no es extraño que McDonalds haya empezado a incluir en su carta otro tipo de productos que se ajusten a los nuevos gustos, tanto de los niños como de los padres, lanzando cafés, dulces y otros productos que poco o nada tienen que ver con la tradicional carta que siempre hemos visto en los restaurantes de la cadena.


La cuestión es que el cambio de comida parece insuficiente. En un mercado en el que el consumidor tiene cada vez más en cuenta el exceso de residuos que genera, los packagings de McDonalds no son vistos con buenos ojos. Por eso, la marca ya ha empezado a  trabajar para cambiar en este sentido. Por ejemplo, en Reino Unido van a empezar a distribuirse pajitas de papel o dar la opción directamente de no usar ninguna pajita para beber.

Todo ello con el objetivo de marcar su compromiso por un mundo más sostenible y reducir la creación de basura en sus restaurantes. De manera que se prevé que para el año 2025 todo el packaging de McDonalds esté hecho de materiales renovables o reciclables y que los consumidores puedan echarlo a distintos contenedores una vez que hayan terminado para que puedan reciclarse.

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