Marketing

¿Talento sin pasión o pasión sin talento?

En todo este mundo de las redes sociales, lo digital y lo dospuntocero, se habla mucho de la necesidad de ser proactivo, de tener ganas de trabajar y, por supuesto, de tener talento.

El talento… ¿qué es eso?

Según la RAE la palabra talento tiene dos acepciones, una, inteligencia como capacidad de entender, y la segunda, aptitud como capacidad para el desempeño de una acción o tarea determinada.

Lo cierto es que en España talento hay mucho, hay profesionales francamente buenos en su trabajo, personas que están avaladas por sus conocimientos y sus aptitudes, usando la palabra “talento” en su más amplio significado, pero en este país, lo cierto es que la gestión del mismo por parte de las empresas deja mucho que desear, pero creo que ese tema es para otro post.

Las empresas demandan talento (aunque luego no sepan cómo gestionarlo) y pasión por el trabajo en un marco ideal, pero, si tuviésemos que elegir entre estas dos aptitudes, ¿con cuál te quedarías tú?

O lo que es lo mismo, ¿qué es mejor, talento sin pasión o pasión sin talento?

A ver, es indudable que tener a un profesional en el equipo con talento es muy positivo para la marca, puesto que se puede aprovechar todo su potencial y sus ideas, alguien con talento siempre puede aportar grandes ideas, conocimientos y un buen trabajo, lo cual puede reportar muchísimos beneficios a la marca.

La pasión, por otro lado, es lo que nos hace amar nuestro trabajo, hacer lo que hacemos con gusto y querer ser muy perfeccionistas para poder avanzar, nos hace ser productivos y estar encantados con nuestra labor.

Lo ideal, como digo, es una mezcla de los dos, talento y pasión, ya que así somos invencibles, pero, no siempre podemos conseguir reunir ambos en una misma persona.

El talento sin pasión no es nada, puesto que por muy buenas aptitudes que tengamos si no trabajamos duro y somos conscientes de que nuestro trabajo es importante, no vamos a avanzar, no vamos a tener el reto contínuo que debe tener todo buen profesional, crecer y superarse cada día, aprender de él mismo y de los demás. La pasión es fundamental para un profesional dospuntocero, más importante si cabe, que el talento, porque, aunque no seamos grandes genios ni expertos, el trabajo y el empeño puede hacer de nosotros los mejores profesionales.


¿Tú con cuál te quedas?

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