Noticias

Tecnología e Innovación: el binomio estratégico de las empresas del siglo XXI

marca

tecnología e innovaciónActualmente, en un entorno altamente competitivo, la innovación juega un papel estratégico y es un factor determinante en el crecimiento de las compañías que deben entender cómo satisfacer las nuevas necesidades de los consumidores. Para tener éxito, las compañías no deben basar sus procesos innovadores únicamente en la tecnología. Otros factores, como el fomento de la creatividad, la gestión del cambio a largo plazo y los aspectos culturales son fundamentales para mantener una estrategia de innovación duradera.

Con el propósito de debatir sobre lo que tecnología e innovación pueden aportar a los modelos de negocio de las compañías, el 29 de junio se reunieron directivos de compañías de referencia para compartir su experiencia y conocimiento en el Think Tank DIR&GE “Tecnología e Innovación: un binomio estratégico de las empresas del siglo XXI”, impulsado por Prodware y Citrix y organizado por DIR&GE. 

El encuentro fue moderado por Juan Carlos Lozano, CEO de DIR&GE, y contó con la participación de Antonio Raimondo, Southern Europe Marketing de CHEP Iberia; Eduardo Zorrilla, Digital Multichannel&Customer Sr. Manager de Pfizer; Margarita Mencía, Directora General de Fenix International; Jorge Huguet, Senior MKT Dtor Spain, Portugal, MEDS en Sony Computer Entertainment (PlayStation); Maria Jesús Llorente, Sales & Marketing Director de Prodware; José Javier Romero, CIO – CTO de Grupo IFA; Maurice Graessner, Head of Customer&Consumer Services de Electrolux España; Marcos Fargas, CMO de Parclick; y Carlos Moliner, Sales Manager de Citrix.

En la era digital, el reto para los directivos está en determinar cuáles de las nuevas tecnologías son las que mejor se adecúan a las necesidades de cada empresa. En opinión de Antonio Raimondo, lo fundamental a la hora de tomar esta decisión es “entender al cliente y a tu propia compañía: ¿Cuál es tu posicionamiento en el mercado? ¿Dónde está tu competencia? ¿Cuáles son tus puntos fuertes? Y a partir de ahí, definir los objetivos y elegir la tecnología apropiada para conseguirlos”. En este contexto, Javier Romero explica: “debemos esforzarnos por escuchar mucho más a las personas, especialmente a las que van a marcar tendencia en el futuro, a las generaciones que vienen”. En el caso por ejemplo de la utilización del Big Data, la mayoría de los asistentes coinciden en que una de sus principales aplicaciones es el valor que aporta en la toma de decisiones de manera predictiva. Según Maurice Graessner, “debemos de hablar más de Smart Data que de Big Data, ya que lo más importante es que los datos se conviertan en valor para la compañía y que den lugar a acciones que permitan su crecimiento”.

Sin duda alguna, las herramientas tecnológicas no dejan de ser un catalizador para el cambio, pero ¿quién debe ser el primero en conocer estas herramientas? Para Jorge Huguet, “aunque no es necesario que el CEO sea un experto en tecnología, es quien tiene la última palabra en las decisiones estratégicas de la compañía y debe tener la mente abierta para conseguir implantar una cultura de innovación”. En este contexto, Margarita Mencía añade que “lo fundamental es que esté dispuesto a incorporar cambios en la organización y la mejora continua y que para conseguirlo cuente con el asesoramiento de expertos”. En palabras de Eduardo Zorrilla, “igual de importante es la visión de negocio. Las decisiones sobre tecnología deben basarse en el conocimiento de las personas, sean clientes, partners o integrantes de la organización, de forma que den respuesta a necesidades concretas”. De acuerdo con esto, Carlos Moliner comparte que “hay que tener clara la diferencia entre tecnología y tendencias tecnológicas; estas últimas son las que debe manejar el CEO para enfocar correctamente el rumbo al que quiere que se dirija la compañía”.

Asimismo, María Jesús Llorente está convencida de que el CEO “sí debe saber de tecnología, porque ahora mismo es uno de los principales pilares de la competitividad de las empresas; debe saber qué opciones le ofrece el mercado para poder adaptar su modelo de negocio a las necesidades del consumidor… es decir, conocer las herramientas y cómo puede hacer el mejor uso de ellas para reforzar su posicionamiento y crear ventajas competitivas”.

En su ponencia, Eduardo Zorrilla afirma que “hay que tener en cuenta que los cambios son diferentes en empresas pequeñas y grandes. Cuando vas a 300km/h cuesta más girar, esto se complica más incluso al ser una empresa internacional, ya que la regulación en cada país es diferente. Muchas veces, innovar se convierte en una lucha dentro de la misma empresa”. Antonio Raimondo comenta que, en mercados maduros, tan solo el 3% de los lanzamientos de nuevos modelos sobreviven, y asegura que “la gran barrera es el éxito pasado: si tienes una compañía que va bien y quieres cambiar cosas, es más complicado salir de la zona de confort”.

La mayoría de los participantes del Think Tank están de acuerdo en que el CEO debe impulsar la innovación, pero Marcos Fargas, de Parclick, como directivo de una startup ofrece un punto de vista distinto: “Lo ideal es aprovechar los recursos que ya tenemos, que cada miembro del equipo pueda aportar su visión o compartir nuevas propuestas, fomentando una cultura de abajo a arriba (bottom-up). Además, intentar no apostar todo a innovar en un único aspecto, sino diversificar, sabiendo que no todo va a funcionar, y aprender de los fallos”.

En relación con esto, se hace hincapié en que hay que dejar de penalizar el error y el fracaso, tal y como apunta Javier Romero: “Todos hemos aprendido a andar porque nos caíamos y nos levantábamos, el ser humano aprende del error. No aprendes haciendo lo que sabes hacer, sino equivocándote. En culturas latinas sistemáticamente se penaliza que te equivoques, y es una de las principales causas de que vayamos muy rezagados en innovación”.

Asegurando que hay que controlar la innovación disruptiva, Raimondo matiza,  “Yo creo mucho en la prueba y error, pero no tanto… hay que premiar la prueba, pero también medir el error y sobre todo medir el riesgo que implica”. En este contexto, Carlos Moliner afirma que “hay que despenalizar el error pero de forma controlada, gestionando adecuadamente la innovación disruptiva, las ideas locas, para que no se nos vayan de las manos”.

María Jesús Llorente cierra el debate  hablando de la cultura empresarial como la base para innovar. En sus palabras, “la cultura es uno de los valores más fuertes que tiene una compañía y en ocasiones el principal impedimento para la innovación. Si no hay una cultura de orientación al cliente en cada empleado, los cambios no servirán de nada”.

Haz clic para comentar

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.







Subir