Marketing

Tu gran enemigo

El gran enemigo de toda compañía no es ningún competidor, sino la mentira.

Los competidores no son capaces de destruir la imagen de una empresa en tan solo unas horas. En cambio, la mentira sí que lo es.

Cada trabajador debe ser consciente de la importancia que tiene para el futuro de la empresa su propio comportamiento. Un mal trato de cara al cliente, una mentira, un descuido, todo ello podría repercutir de manera muy negativa sobre los beneficios y sobre la imagen de marca.

Es inevitable relacionar a la marca con el trato que se obtiene a la hora de adquirir el producto. Imaginemos que vamos a una tienda y compramos unos zapatos. La dependiente nos informa de la procedencia de los zapatos y del material con el que están hechos. Pero después llegamos a casa, encendemos el ordenador y comenzamos con la búsqueda de las características del producto que acabamos de adquirir. Sorprendentemente encontramos una información totalmente diferente a la proporcionada en el momento de la adquisición.

¿Cómo acaba toda esta historia? Probablemente con una devolución y quejas en internet. O quizás decidamos quedarnos los zapatos porque no tenemos ni ganas ni tiempo de volver al establecimiento. Lo que sí es seguro es que no volveremos.

Tratamos a las marcas como si fuesen nuestros amigos y no queremos que nos decepcionen. Confiamos en ellas e invertimos nuestros recursos económicos, facilitando su supervivencia. Como resultado esperamos una conducta socialmente responsable y un tratamiento personalizado y honesto. Si nos encontramos con mentiras cambiaremos rápidamente a otra marca, pues la oferta disponible es enorme y no nos supondría ningún problema encontrar un proveedor similar.

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