Marketing

¿Tu mensaje se ha vuelto previsible?

¿Es bueno que una compañía emita mensajes que siempre siguen la misma línea de comunicación? Depende, y para ello vamos a analizar diferentes puntos de vista:

En primer lugar, hay que tener en cuenta que los mensajes deben ser consistentes. Deben seguir una misma línea pero ello no quiere decir que el concepto creativo tenga que ser el mismo. Variará según los objetivos de la campaña en cuestión y se adaptará a las necesidades del público objetivo al que se dirige.

Sin embargo, no podemos olvidarnos del factor sorpresa. Llega un momento en el que las campañas publicitarias monótonas se convierten en una pesadilla para los receptores que, saturados de ver siempre lo mismo, deciden cambiar de canal o pasar de página.

Si un mensaje se vuelve previsible pierde su atractivo para los individuos. Aunque siempre hay que guardar una consistencia y equilibrio. Es decir, tampoco podremos lanzar mensajes totalmente diferentes cada vez que decidamos comunicar.

En la búsqueda de este equilibrio se encuentra el mensaje perfecto. Hay que saber cómo llegar al consumidor sin que la información resulte molesta y a su vez sin aburrirle. Debemos contar con el factor sorpresa pero siempre dentro de unos límites, pues nuestra marca debe ser fácilmente reconocible para aquellos que deseen adquirir los productos o servicios que ofrecemos.

En definitiva, la previsibilidad tiene su propio atractivo pero hay que tener mucho cuidado. Son numerosos los factores que intervienen y que configuran el modo en el que el mensaje es percibido. Según el resultado que obtengamos con todos los pasos descritos anteriormente conseguiremos construir una mejor o peor imagen de marca.

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