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Webs y psicología: amigos para siempre

El azul puede hacerte sentir tranquilo, mientras que un rojo brillante puede hacer que te sientas hambriento o amenazado. Percibimos el mundo a través de nuestros propios filtros, pero hay algunas reglas generales para lo que nuestro ojo percibe.

¿Qué hace un diseño más atractivo que otro? ¿Cómo meternos en el cerebro del visitante y hacerle sentir justo lo que queremos solo con lo visual? Que me perdonen los diseñadores web (yo no lo soy), pero hablo de lo que mi experiencia con diseñadores me ha enseñado.

Para comprender el efecto que el diseño web puede tener en el cerebro es fundamental comprender cómo funciona el cerebro. Crear una buen web no significa tener que tener en nuestro equipo a un neurocirujano, pero sí saber cómo el cerebro percibe las experiencias.

Uno de los conceptos más básicos del cerebro humano que podemos aplicar al diseño web es que ambos necesitan un orden. Nuestros cerebros forma lo que llamamos el “schemata” para organizar la información dentro de nuestra visión del mundo. Usamos lo que conocemos como reglas heurísticas para solucionar problemas en nuestro día a día, es decir, descubrimos cómo actuar en determinadas situaciones.

Un buen ejemplo de esto es nuestro reconocimiento de patrones. Cuando nos enfrentamos a un estímulo como puede ser una línea de texto ilegible, generalmente, llenamos los espacios en blanco y suponemos qué quiere decir el texto, ya que nuestro cerebro está entrenado para reconocer patrones y adaptarlos a lo que ya conocemos. Entonces, ¿cómo podemos usar esto en diseño web?

Bueno, los usuarios se sienten más cómodos en las webs que tienen una jerarquía, por ejemplo, para llegar a este artículo has tenido que seguir unos pasos. Otro ejemplo es cómo las webs que tienen chat online “etiquetan” a los usuarios en Conectados y no conectados.

Pero esta no es la única forma organizativa del cerebro que puedes aplicar a tu web, también puedes usar el reconocimiento. Esto pasa más de lo que crees, por ejemplo, cuando sigues a alguien en Social Media y no recuerdas su nombre pero sí su cara.

Usar el reconocimiento en tu web hace que la experiencia de usuario sea bastante mejor, pues básicamente, significa que la interfaz está sirviendo exactamente para lo que se creó y cumple su objetivo.

Por otro lado, el color es uno de los elementos más importantes que puedes usar para evocar emociones. Esto no es nada nuevo, los griegos ya decían que el humor influía en el cuerpo y en la personalidad. Así, la gente a la que le gusta el rojo, se dice, son enérgicos y con coraje, mientras que los que prefieren el negro, según dicen, son personas tristes. Y es cierto que la psicología prueba que hay relación entre el color y las emociones.

Incluso algo tan simple como la fuente que uses en tu web puede afectar a la experiencia de usuario. Las fuentes Serif, como Times New Roman, indican tradición y profesionalidad, mientras que las Sans Serif tratan de generar una sensación de modernidad.

 

 

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